viernes, 25 de marzo de 2011

Blind Island Chapter 2: Final goodbye / El ultimo adios

- Era de noche en pueblo esperanza, las tiendas locales ya habían finalizado sus labores y todos ya se encontraban en sus hogares, todos menos la pequeña daidaly. Aquel comercial la ilusionó, y de tal manera que estaba decidida a cruzar un bosque que parecía imposible. Su mente estaba clara, tenía que conocer un mundo nuevo, y no lo encontraría leyendo libros, o viendo anuncios en la televisión, debía arriesgarse aunque le costara la vida.

- Sus padres eran realmente misteriosos para todos, incluso para ella. No mostraban algún tipo de afecto hacia alguna persona, o hacia ella, en realidad parecía que no se mostraban afectos entre ellos mismos, como si tuvieran algún tipo de matrimonio forzado, o si fueran de la misma familia, pero realmente eso no le afectó en lo absoluto, ella vivió su vida con normalidad, aunque lo hizo a escondidas ya que sus padres tenían muchas cosas en contra de la palabra felicidad. En algunos casos, la castigaban solo por expresar sus sentimientos a través de una canción o por usar la oración: no soy lo suficientemente feliz. Eran por esos motivos, quizás aun mas por los que decidió marcharse sin siquiera despedirse, tampoco era que ellos mostrarían alguna preocupación.

- Daidaly escapó del pueblo justo cuando la noche cayó, no le importó la leyenda de las criaturas que aparecían en el bosque a aquellos que habían perdido el rumbo, tampoco lo profundo del bosque. Sabía que si seguía una sola dirección se iba a perder en cuestión de minutos, por lo que trajo algunas provisiones para dejarlas como un rastro en caso de perderse. Justo antes de salir, se volteó y miró a su pueblo, podría ser la ultima vez que lo miraba desde tan cerca, ya que no pretendía volver a cruzar el bosque ya estando fuera.

- Una pequeña lágrima salió de su cara y dijo 'gracias por nada' con una mirada bastante seria y siguió su rumbo hacia el bosque. Solo debía caminar unos pasos y ya estaría dentro del bosque. El único problema era el encontrar la salida, realmente todo el bosque era un problema pero daidaly no entraría sin antes tener un plan. Usaría una especie de provisiones especiales que trajo desde su casa, no era comida por lo que no llamaría la atención de los animales cercanos, y tenían un aspecto característico en forma de un triangulo (así lograría diferenciarlas) y mientras fue colocando las piedras una a una, siguió su camino. Ya dentro, no había vuelta atrás aunque quisiera ya que aun teniendo esas provisiones no las colocó desde el inicio, se adentró en el bosque y desde entonces fue ahí cuando las comenzó a dejar en su camino.

- Ya habían transcurrido 3 horas desde que ella dejó su pueblo natal para emprender un viaje con el destino, pero por mas que avanzara, y por mas que su plan pareciera estar funcionando, no se mostraban señales de algún avance o progreso. Sentia que había estado caminando por todo ese tiempo sin seguir algún tipo de rumbo. No se daba por vencido, pero tampoco era optimista, no perdía la fe, pero no mostraba comentarios positivos, honestamente, estaba empezando a agotarse, era su primer viaje y temía que algo le pasara de intentar descansar. Pero no podía estar en ese estado por mucho, el hambre comenzaba a llegar y sabía que si se detenía a comer pronto le llegarían las ganas de descansar. Tarde o temprano debía detenerse, la pregunta era cuando? en un lugar donde aparentemente estaba sola (sin mencionar a las criaturas ya que ella no creía en esa leyenda).

- Las horas pasaron y pasaron, y el agotamiento comenzó a notarse mas, hasta el punto en que debía detenerse, no aguantaba mas, debía comer así le tocara descansar. Ya no le importaba absolutamente nada y empezaba a sufrir los efectos del bosque, te atrapa tanto que te desesperas, y quieres salir a todo costo. Sin pensarlo 2 veces, se sentó y empezó a comer y inmediatamente se inclinó en el primer árbol que encontró y se acostó a dormir. Apenas era su primer día en el bosque, y los que restaban...

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