- Camino a su casa, Matías no dejaba de pensar en la palabra ambición, que significaba realmente y como se podía obtener o alcanzar ya que a lo largo de su vida, nunca tuvo motivaciones para lograr sus metas, simplemente las cumplía y enseguida buscaba otra, no conocía ese sentimiento de satisfacción por lograr un objetivo ya sea a corto o largo plazo y el hecho de experimentar su primera "derrota" lo llenó de mucha intriga e incertidumbre sobre como actuar o que debería hacer a continuación y sólo podía quedarse mirando el cielo estrellado mientras caminaba porque, por primera vez en su vida, no sabía que hacer y ese pensamiento le estaba matando. -"¿Porqué me estaba sonriendo así despues de llamarme idiota? es que no tiene sentido, traté de esforzarme un poco más en las pruebas pero no conseguí vencerle ¿Hay algo que esté haciendo mal? ¿Qué es realmente la ambición? No entiendo nada"- Sin darse cuenta, ya estaba frente a las puertas de su casa mientras divagaba en sus pensamientos, al entrar, no saludó a nadie como solía hacerlo de costumbre, tampoco comió ni habló con nadie, sólo se dirigió a tomarse una ducha y directo a su habitación. Cuando entró en su habitación, no pudo evitar percatarse de que estaba más oscura, más gris, sin vida, tenía un par de posters de su equipo de fútbol favorito y una foto de cuando el era más feliz, de cuando nada importaba más que el deporte que tanto amaba y cuando (según su experiencia propia) la vida tenía un significado y un propósito. A la mañana siguiente, se levantó con más dudas que respuestas y con unas ojeras que no había tenido nunca -"No hago nada en preocuparme todo el día por eso, quizás fue algo de una sola vez, si, eso debe ser, vamos Matías, que llegas tarde a la escuela y lo último que quiero es arruinar mi asistencia perfecta..."- justo antes de que pudiera terminar esa oración en su mente, no pudo evitar pensar porque algo tan trivial y tan poco importante estaba tanto tiempo en sus pensamientos al punto de que no pudo dormir ni siquiera 4 horas, se planteaba seriamente si era la competencia con ella lo que realmente estaba en su mente o si era otra cosa.
- Con esos pensamientos invadiendo a cada momento su mente, bajó a desayunar un sandwich y en un parpadeo, se despidió de su familia y puso rumbo a su escuela. El día transcurrió como cualquier otro día normal en su vida, nada que destacar, las mismas clases, las mismas respuestas, los mismos profesores y el mismo "tempo" para todo, incluso su autoproclamada rival estaba como si nada hubiera pasado y al término de la clase final, cuando todos estaban saliendo del salón, Matías detuvo a Daniela para poner un punto y final a su calvario. -"Hey, Daniela, ¿tienes un minuto? necesito hablar contigo..."-. -"¡Hey! Si, claro, ¿Qué sucede, estás bien?"-. -"La verdad es que no, verás, hay algo que me está revolviendo la cabeza desde hace un buen rato y espero tu me puedas aclarar lo que sea que me esté pasando. La verdad es que desde que dieron los resultados de las calificaciones ayer, no he podido..."-. -" Alto ahí, vaquero, mira, entiendo que es dificil perder ante un talento como yo y también que te distraiga alguien de mi atractivo pero realmente no estoy interesada en una relación ni una salida, no me malentiendas, estoy halagada, de verdad, estoy segura de que mi sonrisa ayer te dejó perplejo, desconozco si alguien tan bella como yo lo había hecho antes pero de verdad, gracias pero disculpame. Espero haber aclarado tu duda y que tengas un lindo día."-. Matías sólo pudo observar atónito como ella se retiraba sin decir una palabra, nunca nadie lo había dejado tan sorprendido y boquiabierto al mismo tiempo, luego de eso, entró en el salón Rafael, quien era su mejor amigo de la infancia y al verlo tan perplejo no pudo evitar reírse de el. -"Lo siento mucho, Mati, no pude evitar escuchar todo y sólo puedo reírme, pero ¿cómo eres tan tonto? una chica te derrota en algo por primera vez en tu vida y de repente es el fin del mundo para ti, no seas dramático, superalo. Ya vendrán más oportunidades, lo importante es no rendirse nunca."-. -"Lo siento, es que jamás me había pasado algo ni remotamente parecido y no se como reaccionar, todo mi mundo se vino cuesta abajo por unas estupidas calificaciones y una estupida competencia, y ni siquiera mis calificaciones fueron bajas, simplemente... no fueron lo suficientemente altas como para vencerla"-. -"¿Eso es lo que te tiene tan traumado? y dime ¿Qué habrías hecho si la vencías? porque hasta donde yo se, tu nunca celebras ningún logro que alcanzas completar, cuando jugamos en el equipo ni celebras los goles y eres el máximo anotador y asistidor del equipo, eres la estrella y parece que eso ni te llenara de felicidad, te da igual completamente. Entonces dime ¿Habrías cambiado tu manera de ser radicalmente si la vencías? porque yo creo que no, te habrías reído un poco quizás pero nada más allá de eso."-. Matías asintió con la cabeza dándole la razón a su amigo pero muy dentro de el sentía que se equivocaba, que sólo quizás algo despertó dentro de el cuando se sintió desafiado, es como si su reinado de perfección se cayera en un abrir y cerrar de ojos, es como si todo lo que alguna vez logró conseguir con el minimo de esfuerzo, se fuera al drenaje por experimentar el triste y amargo sabor de la derrota.
Sin lugar a dudas, es un sentimiento que no le agradaba tener... - Más tarde, ese mismo día, Matías llegó cabizbajo a su hogar, casi no habló con nadie, dentro de su mente había una tormenta de emociones que no sabía describir. Ya no era el simple hecho de que fue derrotado en aquello en lo que juró nunca perder, sino que una chica malinterpretara sus sentimientos y que ni siquiera le diera la oportunidad de intentar defenderse. Pero... ¿Y si ella tenía razón y el estaba empezando a sentir cosas por ella? no, eso no podría ser posible, pensó bajando la cabeza. En su familia el gen ganador estaba siempre presente, no podía darse el lujo de confesar a sus padres que había perdido ante cualquier persona, mucho menos en los estudios, siendo estos su especialidad. Procedió a desplomarse en su cama y mirar al techo, recordando palabras de su abuelo Angel y su tio Javier "La familia González no conoce el sabor de la derrota, en mis 76 años nunca perdí a algo siempre que me lo propuse o fui desafiado, no seas tu el primero". Su abuelo tenía ese lema siempre presente y se encargó de que su familia siguiera su legado, tenía un gen competitivo en sus venas, incluso antes de fallecer producto de causas naturales, falleció con una gran sonrisa, satisfecho de saber que ese mismo legado quedaba en buenas manos y que el futuro se mostraba brillante. Compitió en muchos torneos de deletreo, de ajedrez, de hacer crucigramas lo más rapido posible. Era una persona que no podía rechazar un desafío, y si desconocía las reglas sobre lo que estaba a punto de aceptar, pedía como condición una semana para poder estudiar a fondo y planear estrategias para destruir a su oponente. Su madre, también heredó de cierto modo ese gen competitivo, su padre y ella eran sin duda el uno para el otro, 2 almas gemelas cuyo futuro estaba destinado a entrelazarse, y del fruto de un matrimonio tan "ideal" nació Matías, pero, a pesar que lo criaron de una manera en la que no podía conocer la derrota, se sentía vacío por primera vez en su vida, algo lo desconcertaba, algo lo estaba matando por dentro y no podía saber a ciencia cierta que podía ser, en su mente estaba imaginando cualquier teoría conspirativa, cualquier desenlace, cualquier posible solución a su bloqueo pero no llegaba a ninguna conclusión, la desesperación era más que evidente. - Al caer la noche, apenas comió y apenas conversó con su familia de sus objetivos, se levantó tranquilamente y fue a mirar a las estrellas quizás en busca de una respuesta a una pregunta que ni el sabía como formular y al cabo de un rato, cayó en los brazos de Morfeo....
No hay comentarios:
Publicar un comentario